4. La finalidad
El objetivo fundamental de este proyecto es la mejora de la calidad de vida de la
persona en sus formas más cotidianas: expresar sus emociones y sus ideas
conscientemente; valorar su propio trabajo y el de los demás, y disfrutar las relaciones
sociales como una oportunidad para el encuentro subjetivo. El objetivo es que el sujeto
valore su aportación al aquí y el ahora del Taller, que esto le resulte placentero y que
encuentre allí un espacio para relacionarse de forma amable y creativa con aquello de sí
que le plantea dificultades.
4.1 Algunos ejemplos.
Caso 1º. Hombre de edad mediana, afectado de problemas de memoria , ceguera
completa e inmovilidad, a consecuencia de un accidente. La frase que más repite es: “Después del accidente me quedé inútil”. No habla lo que le gustaría, ni de lo que
necesitaría para no sentirse inútil. Comienza a trabajar modelando arcilla, formas
sencillas. Poco a poco va vertiendo significados en la manipulación del material. Es
invitado a sentir los materiales, a inventar formas y a asociar historias a estas formas. Al
poco tiempo, y al hilo de las formas y las narraciones creadas, comienza a formular
deseos: querría sentirse más orientado (orientación espacial) en el centro; le gustaría
ocuparse en más asuntos durante el tiempo que está en el centro de día.
Caso 2º. Hombre joven, adolescente. Situación social frágil. Durante el proceso de
deshabituación al consumo de cannabis, sufre lo que parece ser un brote psicótico.
Autolesiones. Durante algunas de las sesiones en el Taller explicita sentimientos
primero de gran tristeza y después de gran agresividad. Una vez habla de ellos
mientras dibuja, pero el llanto le puede. No quiera hablar de esto en el Taller. Otra vez
los representa: dibuja un toro que está siendo banderilleado, acompañando el dibujo
con comentarios cuyos contenidos son igualmente agresivos. Otra vez los actúa:
interviene en la obra de un compañero sin haber sido invitado. Actualmente trabaja en
un paisaje que se va poblando de construcciones que le gustan, casas y edificios cuyo
diseño parece apaciguarle.
Caso 3º. Hombre maduro. Situación social frágil. Padre de familia numerosa. La frase
más repetida al comienzo del Taller: “Yo no sé dibujar”; y “¿Qué hago?, No se me
ocurre nada”. Se le propone que deje volar su imaginación explicándole que cualquier
idea o trazo que salga de su mano será valorado porque nadie más que él puede crear lo
que él crea. Progresivamente los espacios de tiempo de la queja van disminuyendo a
favor del tiempo dedicado al hacer.
Caso 4º. Hombre joven. Graves problemas de memoria a consecuencia de un accidente
de tráfico. En una sesión se interesa por unas obras de un famoso escultor americano.
Hace unos dibujos a partir de ellas. Uno de estos dibujos le parece especialmente
expresivo y le pone título. Quince días más tarde vuelve al Taller. Repasamos juntos los
dibujos de su carpeta. Alguno de ellos le suenan, no recuerda haber hecho los demás él
mismo. Cuando llegamos a aquel dibujo inspirado en la escultura, se para en él y dice
que le resulta muy expresivo, que parece ...”x”. Llamo su atención sobre el hecho de
que aquél fue precesamente el título que él mismo le dió al dibujo hacía quince días.
Este hombre me dice que no tiene la sensación de estar recordando.